Dolor de rodilla: qué significa según dónde y cuándo te duele (y qué hacer)

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El dolor de rodilla casi siempre tiene un origen identificable: una sobrecarga de tendones o de la rótula, una lesión de menisco o ligamento, o artrosis. La zona exacta donde duele y el momento en que aparece (al caminar, al flexionar, en reposo) son las dos pistas que más ayudan a saber qué estructura está implicada y qué tratamiento necesitas.

Soy Gonzalo Brandau, fisioterapeuta y osteópata con más de 15 años de experiencia y especialista en fisioterapia deportiva por la Universidad Complutense. La rodilla es una de las articulaciones que más vemos en nuestra clínica de Las Rozas, y en este artículo te explico lo mismo que explicamos en consulta: por qué duele, qué te indica cada tipo de dolor, cuándo debes preocuparte y qué tratamientos funcionan de verdad.

En resumen:

  • La localización del dolor orienta la causa: delante suele ser rótula o tendón rotuliano; detrás, quiste de Baker, isquiotibiales o menisco posterior; por dentro, ligamento lateral interno o menisco interno; por fuera, cintilla iliotibial.
  • El dolor al caminar y flexionar suele ser mecánico (sobrecarga o lesión). El dolor en reposo o por la noche puede indicar inflamación y conviene revisarlo.
  • Caminar es bueno para la mayoría de rodillas con dolor, dosificado: en personas con artrosis se asoció a un 40 % menos de riesgo de desarrollar dolor frecuente.
  • El reposo absoluto rara vez es la solución. El tratamiento que mejor funciona combina técnicas para calmar el dolor con ejercicio terapéutico progresivo.
  • Acude a urgencias si no puedes apoyar la pierna, la rodilla se deforma, se hincha de golpe tras un golpe o está caliente y roja con fiebre.

¿Por qué duele la rodilla? Las causas más frecuentes

Las causas más frecuentes del dolor de rodilla se agrupan en tres bloques: lesiones de estructuras concretas (menisco, ligamentos, tendones), sobrecargas y problemas mecánicos por cómo se reparte la carga en la articulación, y artrosis, que es la causa más común a partir de los 40 años. Saber en qué bloque estás cambia por completo el tratamiento.

La rodilla es una articulación que soporta mucha carga con poca estabilidad ósea propia. Depende de los ligamentos, los meniscos y, sobre todo, de la musculatura de cuádriceps, isquiotibiales y cadera para funcionar bien. Cuando alguna de esas piezas falla, el dolor aparece.

Lesiones: menisco, ligamentos y tendones

Las lesiones suelen tener un “momento” claro: un giro con el pie apoyado, un mal aterrizaje o un golpe. Las más habituales son la rotura de menisco, los esguinces del ligamento lateral interno y la rotura del ligamento cruzado anterior, muy típica en fútbol, pádel y esquí.

Los tendones, en cambio, se lesionan por acumulación. La tendinopatía rotuliana (la llamada “rodilla del saltador”) aparece cuando la carga de entrenamiento sube más rápido de lo que el tendón puede adaptarse. Si sospechas que es tu caso, te lo explicamos en detalle en nuestra guía sobre tendinitis rotuliana: síntomas, fases y tratamiento.

Sobrecarga y problemas mecánicos

El síndrome de dolor femoropatelar es una de las causas más frecuentes de dolor de rodilla en personas activas y adolescentes. No hay una lesión visible: el problema es que la rótula soporta más presión de la que tolera, a menudo por debilidad de cuádriceps y glúteos o por un aumento brusco de actividad.

El síndrome de la cintilla iliotibial, típico de corredores y ciclistas, provoca dolor en la cara externa. En ambos casos la rodilla es la que duele, pero el origen suele estar también en la cadera, el pie o la forma de entrenar.

Artrosis: la causa más común a partir de los 40

La artrosis de rodilla es el desgaste progresivo del cartílago articular. Según el estudio EPISER2016 de la Sociedad Española de Reumatología, el 13,8 % de los españoles mayores de 40 años tiene artrosis de rodilla sintomática, y es más frecuente en mujeres y a partir de los 70 años (EPISER2016, Reumatología Clínica).

Tener artrosis en una radiografía no significa estar condenado al dolor. Muchas personas con cambios degenerativos visibles no tienen síntomas, y el ejercicio bien pautado es el tratamiento de primera línea que recomiendan las guías clínicas internacionales.

Qué te indica el dolor según la zona de la rodilla

La zona donde te duele la rodilla es la primera pista para saber qué estructura está implicada. El dolor delantero suele venir de la rótula o el tendón rotuliano; el posterior, de un quiste de Baker, los isquiotibiales o el menisco; el interno, del ligamento lateral interno o el menisco interno; y el externo, de la cintilla iliotibial o el menisco externo.

Zona del dolor Causas más probables Cuándo suele empeorar
Parte delantera Síndrome femoropatelar, tendinopatía rotuliana o cuadricipital, bursitis prerrotuliana Escaleras (sobre todo al bajar), sentadillas, estar mucho tiempo sentado
Detrás de la rodilla Quiste de Baker, tendinopatía de isquiotibiales, gemelo, lesión del cuerno posterior del menisco Flexión completa, ponerse de cuclillas, extender la rodilla del todo
Cara interna Ligamento lateral interno, menisco interno, tendinopatía de la pata de ganso, artrosis medial Giros, cambios de dirección, cruzar las piernas
Cara externa Cintilla iliotibial, menisco externo, ligamento lateral externo Correr (especialmente cuesta abajo), pedalear

Dolor en la parte delantera de la rodilla

Es el más frecuente en consulta. Si te duele alrededor o por debajo de la rótula al bajar escaleras, al ponerte de cuclillas o tras mucho rato sentado con las piernas flexionadas, lo más probable es un problema femoropatelar o del tendón rotuliano. En adolescentes deportistas, un dolor justo debajo de la rótula con un bulto óseo puede ser la enfermedad de Osgood-Schlatter.

Dolor detrás de la rodilla

El dolor detrás de la rodilla tiene causas muy distintas. La más conocida es el quiste de Baker: una acumulación de líquido articular en el hueco poplíteo que se nota como tensión o bulto, y que casi siempre es consecuencia de otro problema dentro de la rodilla (artrosis o lesión de menisco). También puede deberse a una sobrecarga de los tendones isquiotibiales o del gemelo, o a una lesión en la parte posterior del menisco.

Ojo con una señal importante: si el dolor detrás de la rodilla viene acompañado de hinchazón, calor y enrojecimiento de la pantorrilla, sobre todo tras un viaje largo, una operación o un periodo de inmovilidad, acude a urgencias. Hay que descartar una trombosis venosa profunda.

Dolor en la cara interna de la rodilla

El dolor en la parte interna suele estar relacionado con el ligamento lateral interno (frecuente tras un golpe o un giro), con el menisco interno o con la tendinopatía de la pata de ganso, muy habitual en corredores y en personas con artrosis. El compartimento interno es además donde más se suele desarrollar la artrosis.

Dolor en la cara externa de la rodilla

En personas activas, el dolor externo que aparece a los pocos kilómetros de correr y obliga a parar suele ser el síndrome de la cintilla iliotibial. Si además hay chasquidos, sensación de bloqueo o el dolor empezó con un giro, puede estar implicado el menisco externo.

Dolor de rodilla al caminar y flexionar: por qué aparece

El dolor de rodilla al caminar y flexionar suele ser de origen mecánico: aparece cuando la articulación recibe más carga de la que tolera en ese momento. Las causas más habituales son el síndrome femoropatelar, las lesiones de menisco, las tendinopatías y la artrosis. La buena noticia es que el dolor mecánico responde muy bien al ejercicio y a ajustar la carga.

Al caminar, cada paso carga la rodilla con varias veces tu peso corporal. Si hay una estructura irritada, ese impacto repetido hace que el dolor aumente a medida que avanzas, o que aparezca al empezar a caminar y mejore cuando la rodilla “calienta”. Ese patrón de dolor al arrancar que mejora con el movimiento es muy característico de la artrosis en fases iniciales.

Cuando además duele al flexionar, la pista es todavía más útil, porque cada estructura protesta en un rango concreto de movimiento.

Dolor de rodilla al flexionar

El dolor de rodilla al flexionar (al subir y bajar escaleras, al hacer sentadillas o al ponerte de cuclillas) suele indicar más presión de la que la rótula o el menisco pueden tolerar. Si duele por delante, apunta al cartílago de la rótula o al tendón. Si duele en la línea de la articulación, por dentro o por fuera, y sobre todo en flexión profunda con giro, apunta al menisco.

  • Duele más al bajar escaleras que al subir: típico de problemas femoropatelares y tendinopatías, porque el cuádriceps frena el cuerpo mientras se alarga.
  • Duele en flexión completa o al levantarte de cuclillas: sospecha de menisco, sobre todo si notas un pinchazo localizado o un bloqueo puntual.
  • Duele tras estar sentado mucho rato: el llamado “signo del cine”, muy característico del dolor femoropatelar.

Un error frecuente es dejar de flexionar la rodilla por completo para evitar el dolor. A corto plazo alivia, pero el cuádriceps pierde fuerza en pocas semanas y la rodilla tolera todavía menos carga. Lo que funciona es trabajar en el rango de movimiento que no provoca dolor e ir ampliándolo de forma progresiva.

Dolor de rodilla en reposo o por la noche: cuándo es una señal de alarma

El dolor de rodilla en reposo, es decir, el que aparece sin moverte o te despierta por la noche, tiene más probabilidad de ser inflamatorio que mecánico. Puede deberse a una artrosis en fase activa, una artritis (reumatoide, gota o pseudogota), una bursitis inflamada o, más raramente, una infección. No siempre es grave, pero sí es motivo para que te valore un profesional.

La diferencia entre dolor mecánico e inflamatorio es una de las primeras cosas que valoramos en consulta, porque cambia el enfoque por completo:

  • Dolor mecánico: aumenta con la actividad, mejora con el reposo y la rigidez matutina dura pocos minutos.
  • Dolor inflamatorio: aparece también en reposo o de noche, la rigidez matutina dura más de 30 minutos y puede haber hinchazón, calor o enrojecimiento.

En la artrosis es habitual que el dolor sea mecánico al principio y que, en fases más avanzadas o durante un brote, también aparezca en reposo. En la gota, el dolor llega de forma brusca, a menudo de madrugada, con la rodilla muy hinchada, roja y tan sensible que molesta hasta el roce de la sábana.

Acude al médico sin esperar si el dolor en reposo viene con fiebre, malestar general, una rodilla caliente y enrojecida, o si es un dolor nocturno intenso que no cambia con ninguna postura. La fiebre con una rodilla caliente puede indicar una artritis séptica, que es una urgencia.

Si el dolor en reposo es leve y aparece tras días de más actividad de lo habitual, lo más probable es una irritación que responde bien a ajustar la carga. Aun así, si se mantiene más de una o dos semanas, conviene valorarlo.

¿Es bueno andar para el dolor de rodilla?

Sí: en la mayoría de los casos andar es bueno para el dolor de rodilla, siempre que dosifiques la distancia y el ritmo según lo que tolere tu rodilla. Caminar mantiene la movilidad, nutre el cartílago y fortalece la musculatura. En personas con artrosis, caminar como ejercicio se ha asociado con un 40 % menos de probabilidad de desarrollar dolor de rodilla frecuente.

Ese dato viene de un estudio publicado en Arthritis & Rheumatology por Lo y colaboradores, que siguió a 1.212 personas con una media de edad de 63 años dentro de la cohorte Osteoarthritis Initiative durante unos cuatro años. Quienes caminaban como ejercicio tenían menos probabilidad de desarrollar dolor frecuente y menos estrechamiento del espacio articular (resumen del estudio).

El cartílago no tiene vasos sanguíneos: se nutre del líquido sinovial, que circula gracias a la compresión y descompresión del movimiento. Por eso el reposo prolongado suele empeorar una rodilla con artrosis, no mejorarla.

Para caminar sin empeorar el dolor, usamos con nuestros pacientes una regla sencilla:

  • Un dolor de hasta 3–4 sobre 10 mientras caminas es aceptable.
  • Al día siguiente, el dolor debe haber vuelto a tu nivel habitual. Si es así, puedes mantener o aumentar poco a poco la distancia.
  • Si el dolor sube por encima de ese nivel o te dura más de 24 horas, reduce la distancia la siguiente vez, pero no dejes de caminar.
  • Empieza por terreno llano y calzado cómodo. Las cuestas, sobre todo hacia abajo, cargan más la rodilla.

Cuándo no conviene andar: tras una lesión aguda con mucha hinchazón, si no puedes apoyar la pierna sin cojear de forma marcada o si la rodilla se bloquea o “se va”. En esos casos, primero hay que valorar qué ha pasado.

Cuándo acudir al médico o al fisioterapeuta

Acude a urgencias si no puedes apoyar la pierna, si la rodilla está deformada, si se hinchó de golpe tras un traumatismo o si está caliente y roja con fiebre. Pide cita con un fisioterapeuta si el dolor dura más de una o dos semanas, vuelve una y otra vez o te limita para caminar, subir escaleras o hacer deporte.

Señales que requieren valoración médica urgente:

  • No puedes cargar peso sobre la pierna.
  • La rodilla tiene una deformidad visible o la rótula se ha desplazado.
  • Escuchaste un chasquido en el momento de la lesión y la rodilla se hinchó en pocas horas, una señal típica de rotura del ligamento cruzado anterior.
  • La rodilla está caliente, roja e hinchada, sobre todo si tienes fiebre.
  • La pantorrilla está hinchada, caliente y dolorosa.
  • La rodilla se queda bloqueada y no puedes estirarla del todo.

Señales para pedir cita con un fisioterapeuta:

  • El dolor no mejora tras una o dos semanas de cuidados en casa.
  • El dolor aparece siempre con la misma actividad: correr, bajar escaleras, ponerte de cuclillas.
  • Notas inestabilidad, como si la rodilla “fallara”.
  • Ya te han diagnosticado (menisco, artrosis, tendinopatía) y quieres un plan para recuperarte.
  • Te han operado o te van a operar y necesitas rehabilitación.

El error que más vemos es esperar demasiado. Muchas personas llegan a consulta tras meses de “ya se pasará”, cuando el problema ya está más asentado y la musculatura ha perdido fuerza. Cuanto antes se identifica la causa, más corta suele ser la recuperación.

Cómo diagnosticamos el dolor de rodilla en consulta

El diagnóstico del dolor de rodilla en fisioterapia combina una entrevista detallada, una exploración física con pruebas específicas para cada estructura y, en nuestro caso, ecografía musculoesquelética en la misma consulta. La ecografía permite ver en tiempo real tendones, ligamentos, bursas o un quiste de Baker, y elegir el tratamiento con información objetiva.

La primera sesión en LR Fisioterapia dura 60 minutos y sigue siempre este orden:

  1. Entrevista: cuándo empezó, cómo fue, qué actividades lo empeoran, si hay dolor nocturno, qué deporte o trabajo haces y qué pruebas o informes tienes ya.
  2. Exploración física: movilidad, fuerza, estabilidad de ligamentos, pruebas de menisco, palpación de tendones y valoración de cadera y pie, que a menudo están implicados.
  3. Ecografía: con la ecografía musculoesquelética vemos el estado del tendón rotuliano, el ligamento lateral interno, las bursas o la presencia de derrame articular, y lo comparamos con la rodilla sana.
  4. Plan: te explicamos qué tienes, qué tratamiento proponemos y cuánto tiempo orientativo esperamos.

La ecografía no sustituye a la resonancia magnética ni al diagnóstico médico. La resonancia es la prueba de referencia para el menisco y el ligamento cruzado, y la radiografía para valorar la artrosis. Lo que sí aporta la ecografía en consulta es poder ver la lesión en el momento, seguir su evolución sesión a sesión y guiar con precisión las técnicas invasivas.

Si sospechamos una lesión que necesita valoración médica o quirúrgica, como una rotura completa de ligamento o un menisco que bloquea la rodilla, te derivamos al traumatólogo antes de empezar.

Tratamiento del dolor de rodilla: qué funciona de verdad

El tratamiento del dolor de rodilla que mejores resultados da combina dos cosas: técnicas para reducir el dolor y acelerar la recuperación del tejido, y ejercicio terapéutico progresivo para que la rodilla vuelva a tolerar carga. El reposo absoluto y los tratamientos solo pasivos suelen dar alivio temporal, pero el dolor vuelve si no se recupera la fuerza.

Los primeros días: qué puedes hacer en casa

  • Reposo relativo, no absoluto: evita la actividad que provoca el dolor, pero sigue moviendo la rodilla dentro de lo tolerable.
  • Frío local: 15–20 minutos, con un paño entre el hielo y la piel, puede aliviar en las primeras 48–72 horas tras un golpe o una lesión aguda.
  • Elevación y compresión suave si hay hinchazón.
  • Movilidad suave: flexionar y extender la rodilla sentado, sin forzar, varias veces al día.

Si necesitas tomar algún analgésico o antiinflamatorio, consulta con tu médico o farmacéutico qué es lo adecuado para ti.

Técnicas en consulta: EPI, punción seca, neuromodulación e INDIBA

En LR Fisioterapia elegimos la técnica según la estructura lesionada y la fase en la que esté, no aplicamos el mismo protocolo a todo el mundo:

  • EPI (electrólisis percutánea intratisular): especialmente útil en tendinopatías como la rotuliana. Aplicamos una corriente galvánica con una aguja guiada por ecografía directamente sobre el tejido degenerado para estimular su regeneración. Más información en nuestra página de electrólisis percutánea EPI.
  • Punción seca ecoguiada: para puntos gatillo en cuádriceps, isquiotibiales o gemelo que contribuyen al dolor de rodilla. Te lo explicamos en punción seca ecoguiada.
  • Neuromodulación percutánea: estimula el nervio que controla la zona para reducir el dolor y mejorar la activación muscular, muy útil cuando el cuádriceps se ha “desconectado” tras una lesión o una cirugía.
  • Radiofrecuencia INDIBA: ayuda a reducir la inflamación y el dolor, y nos permite combinarla con movimiento activo durante la sesión.
  • Terapia manual: para mejorar la movilidad de la rótula, la articulación y los tejidos de alrededor.

Ejercicio terapéutico, la base de la recuperación

El ejercicio es el tratamiento con más respaldo científico para casi todas las causas de dolor de rodilla, desde el síndrome femoropatelar hasta la artrosis. Las guías clínicas internacionales lo recomiendan como tratamiento de primera línea en artrosis de rodilla.

El programa se centra en fortalecer cuádriceps, glúteos e isquiotibiales, mejorar el control del movimiento y la propiocepción, y aumentar la carga poco a poco hasta tu nivel de actividad. Lo hacemos en nuestro gimnasio de readaptación con supervisión y te damos ejercicios para casa. Puedes ver cómo trabajamos en ejercicio terapéutico.

¿Cuánto tarda en mejorar el dolor de rodilla?

Depende de la causa y de cuánto tiempo lleve el problema. Como referencia orientativa:

  • Sobrecargas y síndrome femoropatelar: la mayoría mejora de forma clara en 6–12 semanas de ejercicio bien pautado.
  • Tendinopatías: de 6 semanas a varios meses, según la fase en la que se empiece a tratar.
  • Esguinces leves de ligamento lateral interno: de pocas semanas a unos 2 meses según el grado.
  • Reconstrucción de ligamento cruzado anterior: la vuelta al deporte suele plantearse a partir de los 9–12 meses.
  • Artrosis: no se “cura”, pero el dolor y la función pueden mejorar mucho con ejercicio mantenido.

¿Es doloroso el postoperatorio de una prótesis de rodilla?

Sí, el postoperatorio de una prótesis de rodilla es doloroso, sobre todo durante las primeras semanas, pero ese dolor se controla con la medicación pautada y va disminuyendo de forma progresiva. La mayoría de los pacientes recupera una vida funcional normal en unos tres meses, aunque la mejoría completa puede tardar hasta un año.

Es importante tener expectativas realistas. Una revisión sistemática publicada en BMJ Open (Beswick y colaboradores, 2012) encontró que entre un 10 y un 34 % de los pacientes refiere dolor a largo plazo tras una prótesis total de rodilla; en los estudios de mejor calidad, en torno al 20 % (resumen de la evidencia). Dicho de otra manera: la gran mayoría queda bien, pero la rehabilitación marca una diferencia importante en el resultado.

Así suele evolucionar el postoperatorio:

  • Primeras 2 semanas: es la fase más dolorosa. Hay inflamación, rigidez y dificultad para doblar la rodilla. El objetivo es controlar el dolor, conseguir la extensión completa y empezar a ganar flexión.
  • Semanas 2 a 6: el dolor baja de forma notable. Se trabaja la flexión, la marcha sin bastones y la activación del cuádriceps.
  • Semanas 6 a 12: fortalecimiento, equilibrio y vuelta a actividades como subir escaleras o caminar distancias largas.
  • Hasta 12 meses: la hinchazón leve y cierta sensación de calor pueden persistir varios meses, y es normal.

Los dos errores más habituales son no tomar la analgesia pautada “para aguantar”, lo que impide hacer bien los ejercicios, y no insistir lo suficiente en la extensión completa durante las primeras semanas. Una rodilla que no termina de estirarse hace que caminar cueste más y duela durante mucho tiempo.

En nuestra clínica coordinamos la rehabilitación postquirúrgica con tu traumatólogo y adaptamos el plan a los tiempos de cicatrización. La neuromodulación percutánea nos ayuda mucho a “reactivar” un cuádriceps que tras la cirugía cuesta contraer, y el gimnasio de readaptación permite progresar con supervisión.

Cómo prevenir el dolor de rodilla

La mejor forma de prevenir el dolor de rodilla es mantener fuertes los músculos que la protegen (cuádriceps, glúteos e isquiotibiales), controlar el peso corporal y aumentar la carga de entrenamiento de forma progresiva. La mayoría de sobrecargas aparecen por hacer de golpe más de lo que la rodilla está preparada para tolerar.

  • Fuerza 2–3 veces por semana: sentadillas, zancadas, puentes de glúteo y ejercicios de equilibrio. Es la medida preventiva más eficaz.
  • Controla el peso: en personas con sobrepeso y artrosis, cada kilo perdido supone unos 4 kilos menos de carga sobre la rodilla en cada paso (Messier et al., Arthritis & Rheumatism, 2005).
  • Progresión gradual: si corres o entrenas, evita aumentos bruscos de volumen o intensidad. Subir poco a poco da tiempo a los tendones a adaptarse.
  • No ignores las molestias que se repiten: un dolor leve que vuelve siempre en la misma actividad es una señal para revisar la carga antes de que se convierta en lesión.
  • Calzado adecuado a tu actividad y en buen estado.
  • Calentamiento específico antes de deportes con saltos, giros o cambios de dirección, como el pádel o el fútbol.

Si haces deporte con regularidad, una valoración preventiva puede detectar debilidades o desequilibrios antes de que den la cara. Es una parte importante de nuestro trabajo en fisioterapia deportiva.

Preguntas frecuentes sobre el dolor de rodilla

¿Es grave que la rodilla cruja?

No, si no duele. Los crujidos sin dolor son muy frecuentes y en general no indican ninguna lesión. Conviene revisarlos si vienen acompañados de dolor, hinchazón, bloqueos o sensación de que la rodilla falla.

¿Es mejor frío o calor para el dolor de rodilla?

El frío suele ir mejor en las primeras 48–72 horas tras una lesión aguda o cuando la rodilla está hinchada. El calor puede aliviar la rigidez y el dolor crónico, por ejemplo en la artrosis cuando no hay inflamación activa. Si la rodilla está caliente o hinchada, evita el calor.

¿Sirve llevar una rodillera?

Una rodillera puede dar sensación de seguridad y aliviar el dolor durante una actividad concreta, pero no sustituye al fortalecimiento. Úsala como ayuda puntual, no como solución permanente, porque si la rodilla depende de ella la musculatura puede debilitarse.

¿Cómo saber si el dolor de rodilla es muscular o articular?

El dolor muscular suele notarse por encima o por debajo de la rodilla, aumenta al contraer o estirar el músculo y mejora con el movimiento suave. El dolor articular se localiza en la línea de la articulación, puede venir con hinchazón, rigidez o bloqueos, y empeora al cargar peso o girar. La exploración física y la ecografía ayudan a diferenciarlos.

¿Puedo hacer deporte con dolor de rodilla?

Depende de la causa y de la intensidad. En muchas sobrecargas puedes seguir activo si adaptas la carga y el dolor se mantiene en niveles tolerables (hasta 3–4 sobre 10) y vuelve a la normalidad en 24 horas. Si el dolor aumenta, aparece hinchazón o notas inestabilidad, para y pide una valoración.

¿Te duele la rodilla? Te ayudamos a saber por qué

Si llevas semanas con dolor de rodilla, vuelve cada vez que corres o subes escaleras, o te estás recuperando de una cirugía, en LR Fisioterapia te hacemos una valoración completa con ecografía en la primera sesión y un plan adaptado a ti. Estamos en Las Rozas de Madrid (C. Santander, 8), con parking gratuito y horario de lunes a viernes de 9:00 a 21:00.

Reserva tu cita de valoración o llámanos al 627 55 30 72.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes dolor intenso, fiebre o no puedes apoyar la pierna, acude a un servicio médico.